Este sitio utiliza cookies. Al navegar por la web estás aceptando el uso de cookies.

Aceptar Más información

Solo ser padres

07 de septiembre de 2018

Solo ser padres

Solo ser padres

El rol de los padres en el deporte de sus hijos.

Si nos paramos a pensar, seguro que podemos imaginar rápidamente varios tipos de padres en función de su actitud y compromiso en relación al deporte que practican sus hijos.

¿Hasta qué punto consideras que deben implicarse? ¿Han de estar siempre alineados con la figura del entrenador? ¿Los que no se implican lo hacen siempre por pasotismo? ¿Qué papel deberíamos jugar en el desarrollo integral de nuestros hijos con el deporte?

El presente texto pertenece a una de las charlas de más éxito de Pep Marí, psicólogo del CAR de Sant Cugat. Con él pretendemos acercar el mundo de la psicología a los deportistas y su entorno más cercano. Esperamos disfruten leyendo tanto como nosotros compartiéndolo.

Empieza así:

“En el preciso instante en el que dejéis de ser padres y madres (aún con la mejor intención del mundo) y comencéis a hacer cualquier otra función, a partir de aquel instante tengo una mala noticia para vosotros: El deporte deja de ser la mejor escuela para la vida”

Pep considera que se pueden distinguir principalmente 4 tipos de padres en relación a su rol en el deporte de sus hijos:

Primer tipo: Padres desinteresados: no participan ni se implican en las actividades deportivas de sus hijos, sencillamente “porque pasan” de sus hijos, no solo del deporte. La buena noticia, si estás leyendo esto, es que muy probablemente no seas de este tipo. Si hay que buscar un punto positivo, podría decirse que no suman, ¡pero tampoco restan! Es más, en contextos específicos de alto rendimiento deportivo, no suponen el peor perfil…

Consejo: Busca una manera de integrarte mínimamente, e incluso, por qué no, busca ayuda (quizá tan solo sea que no sabes cómo comenzar…).

Segundo tipo: Padres entrenadores desde la banda: participan activamente y a menudo interfieren en la labor del entrenador durante la competición y entrenamientos. La actitud post-competición no es mucho mejor, cuestionando al hijo, pidiendo explicaciones o responsabilidades del entrenador. Se dan principalmente dos problemas, pues por un lado desacreditan a partir de ese momento al entrenador al quitarle credibilidad; y por otro, restándole autoridad a su figura. Esto probablemente hará que en breve el niño deje de hacer caso a su entrenador (y seguramente en poco tiempo también al propio padre).

No intentes que tu hijo opte a aquello que tú no pudiste conseguir. No confundas tus necesidades con las suyas. Si quieres tener un campeón en la familia….. ¡Entrena! Mientras tanto, deja que tu hijo disfrute del deporte.

Consejo: Nunca desautoricéis a los entrenadores delante del niño; Durante el entrenamiento o competición, delega la labor formativa/educativa de tu hijo (teoría de la flecha única: la información debe llegarle siempre desde un mismo sitio, sin mezclar mensajes ni emisores)

Tercer tipo: Padres “asistencia técnica en carretera” (RACC/RACE): Familias sobreprotectoras que organizan su tiempo libre de manera exagerada alrededor de la actividad deportiva del niño, negándoles la posibilidad que el deporte les da de buscarse la vida. Un clásico de este grupo es el “padre taxista” que sermonea siempre de la misma manera, o la madre que en todo momento le advierte de hasta el más mínimo detalle protocolario e incluso le hace la bolsa de deporte. Al “pack” familiar se le puede añadir el hermano grande que se dedica a grabar (no sea que no quede documento gráfico de un hipotético campeón) o el hermano pequeño que, este sí, hace lo que tiene que hacer: “¡Vamos, tete!”.

A veces el problema es que queremos tanto, pero tanto a nuestros hijos, que estamos hasta dispuestos a “pringar” por ellos. Y aquí está el problema, que quien no “pringa”, no aprende

Consejo: Deja que fallen tus hijos.

Cuarto tipo: Padres bien orientados psicológicamente: No cometen los fallos de rol de los padres anteriores, muestran autocontrol durante las competiciones, refuerzan el esfuerzo de sus hijos, les educan en responsabilidad y predican con el ejemplo. Cuestiones como “¿qué has aprendido?” o “¿te lo has pasado bien?” suelen ser algunas de sus frases para preguntarles a sus hijos por sus entrenamientos y competiciones.

No en vano, cuanto más autocontrol hay en las graderías, más fair-play hay en la competición

Consejo: ¡Ninguno, seguid predicando con el ejemplo!

Photo by Filios Sazeides on Unsplash

Photo by Filios Sazeides on Unsplash

Y es que, en definitiva, el deporte es la mejor escuela de la vida, siempre y cuando los padres hagan solo de padres.

Agradecimientos: A Pep Marí, por permitirnos desinteresadamente la publicación de este texto y por su pasión contagiosa y admirable.

¡Comparte este artículo en las redes sociales!

Estimad@ lector, esperamos que este artículo te haya resultado útil. Si piensas que puede ayudar a otros te invitamos a compartirlo a través de cualquiera de estas opciones.

¡Recibe nuevos artículos en tu email!

Si te ha gustado este artículo puedes suscribirte y recibir en tu correo todas las novedades de nuestro blog


Acepto el Aviso Legal
¡Suscríbeme!

Deja un comentario